| MIS RECUERDOS
En los años 50, mucho antes de que pusieran la luz eléctrica,
todo mundo se alumbraba con petróleo, y ya caída la
noche se podía escuchar a los muchachos en la plaza afinando
sus guitarras para llevarle serenata a la novia, que impaciente
contaba los minutos esperando a que los bohemios muchachos la deleitasen
con las románticas notas de " Despierta”, "
Rondalla " y muchas otras que en aquellos tiempos hacían
las delicias de los enamorados.
Hablando de música, Tlazazalca contó con una pequeña
orquesta que, si mal no recuerdo, la formaron entre otros: el muy
querido y recordado amigo mío Don Salvador Cachú,
Daniel del mismo apellido Don Adolfo Magaña (q.e.n.p.d) Nacho
Fernández, "Chen", Javier Cendejas, y algunos otros
que por ahora escapan a mi memoria. Muchos años después,
allá por 1968, surgió otro grupo ya de corte mas moderno,
llamado "Los Sioux " que realmente armaron revolución
ya que en una ocasión en la que organizaron un baile, para
recaudar fondos para no sé que fin, el piso de la "pista
de baile" (la única en aquellos tiempos y que era ni
más ni menos que el local que otrora fuera una caseta para
pollos de engorda perteneciente al Sr. Francisco Méndez)
se hizo polvo por la cantidad de gente que asistió y desde
luego que todo mundo andaba bailando. Este grupo lo integraban Miguel
Magaña, José Luís Leiva, Raúl Melgoza,
Jesús Cendejas, José Luís Melgoza, Alejandro
Madrigal y el maestro Jaime que por ahora se me escapa su apellido,
algún tiempo después surgió otro que de plano
se me escapa el nombre, pero si recuerdo a algunos de sus participantes:
Salvador Rodríguez, Saúl y Salvador Cachú,
Jaime Alfaro y espero no se me escape nadie.
Actualmente están activas dos agrupaciones: Fernando Melgoza
al mando de su órgano Hammond y los no menos famosos Kiko’s.
Y con esto dejaré por la paz mis recuerdos de la música,
Quiero mencionar también algo que me llena de gratos recuerdos:
las lluvias. ¡Cómo olvidar aquellas noches de tormenta!
¡Y qué tormentas! para muestra basta un botón:
la casa de Avelina por poco y se le inunda en una ocasión.
Menciono las noches de tormenta porque la forma en que nos relajaban
hacía que durmiéramos como venditos. Por supuesto
que al siguiente día tempranito era obligatorio ir a los
hongos; córranle, tempranito, antes de que lleguen los de
Purépero y arrasen con todo.
¡Ah, qué tiempos aquellos!, cuando iba uno de paseo
a la presa de la Yerbabuena y se aprovechaba para ir por ahí
al monte a buscar las alesnillas, los tilindrones, los chiquipos,
los talayotes, y por supuesto ir por ahí a robarse los elotes,
para hacerse una buena chisca, devorarse dos que tres acompañados
con un queso fresco. ¡Ah, qué tiempos! Y por supuesto
no olvidarse de llevar unas flores de San Nicolás para perfumar
el ambiente en la casa con aquel inolvidable y agradabilísimo
aroma que despedían dichas flores.
¿Quién no ha ido también en un caluroso tres
de mayo al cerro de la cruz a celebrar la Santa Misa y a festejar
a los albañiles? ¿Quién no ha pasado por el
madronal en tiempo en que tienen fruta?
No cabe duda que recordar es vivir…
¿Quién no recuerda al Sr. Don Ladislao Méndez
y su esposa Dona Lola Méndez? En el año 1995 fueron
donadas cuatro pinturas al óleo, pintadas por la Señora
Martha Méndez (hija de la pareja antes mencionada) Estas
pinturas representan a los Cuatro Evangelistas: San Mateo, San Lucas,
San Juan y San Marcos y fueron colocadas como parte de los festejos
por el 450 aniversario de la fundación oficial de San Miguel
de Tlazazalca.
Hoy adornan los cuatro relieves que marcan el comienzo de la cúpula,
dándole un embellecimiento excepcional.
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